Nerva: el vertedero que ya nadie quiere

2022-08-13 15:44:48 By : Ms. LINDA LI

La llegada de toneladas de residuos tóxicos de Montenegro ha vuelto a poner en entredicho la existencia del vertedero de Nerva, situado a solo 700 metros de la localidad.

En Los Reporteros analizamos su situación actual.

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El vertedero onubense de Nerva vuelve a estar en entredicho, esta vez por el depósito de residuos tóxicos procedentes de Montenegro. Aunque paralizaran parte de la carga, en sus 25 años ha recibido 10 millones de toneladas de basura industrial. En medio de las acusaciones entrecruzadas de las administraciones, el pueblo pide el cierre definitivo de esta instalación.

El vertedero de Nerva ha vuelto a ser objeto de denuncias por unos vertidos tóxicos llegados de Montenegro y cuyo permiso de entrada ha sido finalmente revocado. 40.000 de las 110.000 toneladas contratadas han sido excluidas por el ministerio por incumplir lo autorizado, pero se estima que desde que se inauguró este polémico almacén para los detritus industriales de polo químico de onubense y Campo de Gibraltar 10 millones de toneladas de productos llegados desde dentro y fuera de la UE han sido enterrados en el enclave, para el que el municipio pide su cierre definitivo. 

Grandes cargueros han introducido desde 2019 a través del puerto sevillano 70.000 toneladas de residuos tóxicos procedentes de Montenegro. Destino el vertedero de Nerva, donde estaba prevista la recepción de 40.000 toneladas más de arenas y rocas contaminadas por el granallado y limpieza de barcos de un astillero en la bahía de Kotor, pero cuyo permiso de entrada ha sido revocado por el ministerio de Transición Ecológica tras detectar que ni tonelaje ni barco correspondían a lo autorizado.

Fruto de las descargas del Muzaffer Bey, Dakota y Shannon River hasta 150 camiones han accedido durante semanas a estas instalaciones de 30 hectáreas, consideradas colapsadas al 250% de su capacidad, a 700 metros de un municipio con 5000 habitantes y cuya autorización se remonta ya a un cuarto de siglo, bajo la condición de recoger la basura industrial de Andalucía occidental pero a cambio de contraprestaciones hoy incumplidas.

Han sido precisamente las denuncias ecologistas ante las descargas en el puerto de Sevilla y su traslado hasta Nerva las que han obligado a la administración a un control, que ha finalizado con la revocación de la autorización y una propuesta de sanción a la francesa Valgo, que puede llegar a 300.000 euros, como responsable por contravenir el convenio de Basilea en cuanto a seguridad en el transporte internacional.

Javier de la Rosa, catedrático de geoquímica en la Universidad de Huelva e investigador de CSIC, es encargado de supervisar desde 2009 la calidad del aire en Nerva, dados los impactos de su actividad minera y vertedero. La pregunta del millón en el municipio es cómo ha sido posible que un vertedero para la Comunidad se ha convertido en receptor de basura tóxica peligrosa no sólo de la UE sino de terceros países.

Aunque Los Reporteros ha intentado recabar la opinión tanto de la ministra Teresa Ribera como de la consejera Carmen Crespo para que aclaren hasta donde llega las responsabilidades de cada Administración en la entrada, recepción y control de los residuos han rechazado coincidentemente la invitación, asegurando sus responsables de prensa que la culpa última es del contrario.

Evidenciada la suspensión por irregularidades y el interés del municipio por, lejos de ampliar la vida del insano almacén, cerrarlo, cabría preguntarse de qué o quién depende que la comunidad científica vuelva a monitorizar como en 2009 la calidad del aire en sus inmediaciones. Por varios motivos: ser la única instalación de este tipo tan cercana a una población y a arrojar un poco de más luz sobre el origen de los residuos que llegan. Requiere de labor casi detectivesca en los portales de la Administración desde que en 2011 la concesionaria decidiera no informar al Ayuntamiento, Universidad, ecologistas ni sindicatos. Por cierto, los tóxicos montenegrinos proceden de tierras en descontaminación declaradas Patrimonio de la Humanidad, subvencionadas con 70 millones de dólares por el Banco Mundial y donde una empresa con capital de Emiratos Árabes proyecta instalar el puerto de superyates más importante del mundo.